martes, 24 de enero de 2012

Amenazas

El mes pasado un conocido personaje del Club Náutico de Ciudadela decidió amenazarme si me metía con él en mi blog.
Lógicamente no he hecho ningún caso de su bravuconada y voy a seguir escribiendo tal y como lo he venido haciendo estos años, ni más ni menos.
Lo que sí me sorprende es que a ciertas edades aún me tenga que encontrar en situaciones más propias de un patio de colegio que de un club náutico normal.
En fin, espero que la persona en cuestión recupere la cordura que en algún momento le ha faltado y resuelva sus problemas de una forma civilizada, como lo hace todo el mundo.

viernes, 20 de enero de 2012

El coste de la ineficiencia

Ya tenemos el puerto de Ciutadella acabado. De hecho ya hace semanas que está acabado. Sólo falta un pequeño detalle: está vacío.

Me he tomado la molestia de evaluar lo que nos cuesta a los contribuyentes el que esos amarres no estén ocupados todavía en términos de ingresos dejados de percibir por la administración y que tendrán que ser suplidos por nuestros impuestos.
El total de amarres de nueva creación es de unos 90. cuya superficie totaliza 3.295,25 metros cuadrados de lámina de agua sin ocupar.
Si esa lamina de agua que está vacía se ocupase por un 20% de embarcaciones de tránsito y un 80% de embarcaciones de base, como está previsto, con la tarifa de 2011 se generarían unos ingresos de 839.88 € diarios, IVA incluído. Si la subida de tasas de 2012 es de un 15%, como se rumorea, los ingresos que se dejarían de percibir al día serían de 965.87 €, lo que equivale a unos 28.975,85 € al mes.

De modo que a final de este mes de enero los contribuyentes habremos perdido por falta de capacidad de gestión de nuestros políticos un total de 28.975,85 € que hubieran pagado la mensualidad de un buen número de parados o se hubieran podido destinar a financiar duques de alba o al mantenimiento y mejora de instalaciones, o a pagar a los farmacéuticos o qué sé yo.
Y hablo de falta de capacidad de gestión por no decir abiertamente que se trata de ineptitud, porque la lista de espera hace mucho tiempo que la tienen en sus manos y también han tenido tiempo de sobras para saber cuándo se acabarían las obras. De modo que si no tenemos el puerto lleno desde el día siguiente a la finalización de las obras es porque no les ha dado la gana o porque no ven más allá de sus narices.
Entonces uno entiende que su intención de privatizar la gestión de los puertos lleve implícito el reconocimiento de su absoluta incapacidad para gestionarlos dignamente. Porque si fueran capaces de gestionarlos correctamente no dejarían que el dinero de los contribuyentes se les escapara de entre las  manos de la forma escandalosa en que se les escapa.
No permitirían que haya embarcaciones amarradas que lleven años sin pagar ni un duro pendientes de que les digan algo sobre su situación irregular.
Ni permitirían que otras embarcaciones estén pagando tasas que corresponden a la mitad de sus dimensiones año tras año mientras los demás esperan que algún político coja el toro por los cuernos y se decida a regularizar la situación del puerto de Ciutadella.
Ni permitirían que los amarres se compren y se vendan al mejor postor delante de sus narices.
Pero esto es lo que está pasando y me temo que todas estas patatas calientes que requieren de gestores políticos y técnicos competentes para su resolución van a pasar a manos privadas porque los que tenemos ahora mismo no se atreven a hacer el trabajo para  el que se les votó el mayo pasado.
Quienes teníamos alguna esperanza de que se diera un cambio radical en la habitual deriva de la gestión de nuestros puertos nos encontramos con que los cambios son mínimos; casi imperceptibles y del todo insuficientes para que un puerto como el nuestro recupere algo de normalidad.

martes, 17 de enero de 2012

Diciembre Movidito

Publicado en Gaceta Náutica de Enero 2012

Este mes de diciembre ha sido un tanto movido meteorológicamente hablando pero también se han movido otros temas que vale la pena recordar.
Uno de los asuntos que más cola ha traído es la llegada del primer temporal de poniente medianamente fuerte con el dique de Son Blanc operativo. Mientras una naviera optaba por anular sus trayectos, la otra puso a prueba las instalaciones del dique con el resultado de pasar una noche de pesadilla toda la tripulación, llegando a partir nueve estachas en su lucha por mantener el barco al lado del muelle en lugar de sobre él.
De este modo se pudo constatar que al nuevo puerto le faltan elementos que mitiguen los efectos del oleaje, como podría ser una escollera en su orilla Este. Pero esa escollera no está. Y no está porque alguien decidió quitarla en una negociación un tanto turbia rozando los límites de la ilegalidad. Ahora, tras la constatación de que falta ese elemento y que la ubicación del dique no es la óptima, son muchas las voces que claman por la nefasta actuación de unos políticos que antepusieron sus intereses de partido a la seguridad de unas instalaciones tan importantes y tan caras.
Otro tema que está en boca de todos es lo bien que le está saliendo la jugada a Ocibar que, libre de la carga de ejecutar el plan de inversiones que se comprometió a llevar a cabo en la ribera norte, ha pasado un verano de ensueño haciendo publicidad y cobrando religiosamente todos los amarres como si tal cosa. Además las Navidades les han traído un jugoso regalo en forma de autorización temporal de ocupación hasta que se vuelva a convocar un concurso. Pero, eso sí, con el canon reducido a una quinta parte de lo que estaba obligado a pagar. Una bicoca. La demostración palpable de que quien no cree en los Reyes Magos está totalmente equivocado.
En la otra orilla tenemos a nuestros amigos de Trapsa, con una ya sólida tradición de no cumplir ninguna de sus obligaciones deportivas y de mantener desérticas sus flamantes instalaciones a base de cobrar unas tarifas más caras que las de Mónaco. Pues bien, se les abrió un expediente en la APB y como estas cosas tienen que pensarse bien no sea que alguien se enfade, pues van pasando los meses y se acostumbra uno a que la ilegalidad sea la norma en lugar de la excepción. A lo mejor nuestros nietos llegan a ver la conclusión de esta tragedia en tres actos en la que se asesinó un club, se le pusieron los cuernos a los usuarios y se timó al contribuyente.
Finalmente tenemos la externalización (privatización no se tiene que decir, que queda muy feo) de los puertos de las Baleares. El globo sonda salió y se encontró con una enconada oposición en algunos puertos, como Ciutadella y una discreta inquietud en los demás. De modo que probablemente veremos cambiar pronto el encabezado de las facturas de los amarres en los puertos baleares. Y puestos a cambiar, me apuesto lo que quieran a que con el encabezado de la factura cambia también ese número por el que se multiplican los días de ocupación para calcular el total que se debe. ¿Alguien lo duda?
En este año 2012 que empezamos vamos a ver cosas que a buen seguro no querríamos ver y en cambio probablemente otras que deberían salir a la luz seguirán ocultas para bien de algunos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Municipalización

Publicado en La Gaceta Náutica de Diciembre de 2011

Baleares ha decidido externalizar la gestión de sus puertos. El motivo es económico, lo que significa llanamente que se quiere recaudar más de lo que se recauda.

Para eso se ha pensado en darle a alguna entidad o empresa las instalaciones a cambio de un jugoso canon que supere el superávit que se obtiene actualmente de los amarres. Luego esa empresa o entidad sin ánimo de lucro querrá ganar un buen dinero con esos amarres que le permita pagar ese canon y destinar el resto a dividendos o a actividad social, según sea el caso.
Llegados a este punto del razonamiento nos habrá quedado claro a todos quién es el que va a pagar el guateque que nos está montando el Govern: el amarrista de a pie.

Pues bien, en Ciutadella han tenido una idea que puede ser interesante y una de las pocas tablas de salvación a las que se puede intentar agarrar el usuario de los puertos susceptibles de ser subastados y es la municipalización de los mismos. Se trata de un modelo ampliamente difundido en Francia y que cuenta con bastantes aspectos positivos a tener en cuenta.

El primero que vale la pena citar es que es el propio pueblo (su ayuntamiento) el que decide el modelo de puerto que quiere tener y de ese modo la gestión es más ajustada a los intereses de los habitantes del municipio en lugar de responder a la política y los recursos de una administración autonómica o nacional. Por otro lado, tenemos que el ayuntamiento decide las tarifas que se deben aplicar en función del papel que el puerto juega en la economía y la sociedad del municipio, por lo que puede apostar por unas tarifas más «sociales» si le interesa fomentar la actividad náutica y el acceso al mar de un mayor número de ciudadanos o bien otro tipo de tarificación más restrictiva. Pero en cualquier caso se puede asegurar que las tarifas serán más bajas que las de quien haya tenido que pujar en un concurso y deba pagar un canon desorbitado además de lograr su propio beneficio.

Y ya que hablamos de beneficio, parece bastante lógico que, de producirse éste, redunde a favor de la comunidad y de las arcas municipales en lugar de ir a parar a las cuentas de tal o cual sociedad o entidad sin ánimo de lucro. Para que la gestión del puerto sea lo más acorde posible con los intereses de los diferentes usuarios del mismo, debería crearse un Consejo Consultivo en el que todos los colectivos afectados tuvieran su representante y así se supliría la falta de conocimiento de los temas náuticos que padecen algunos de nuestros ayuntamientos. De la misma manera cada uno de los diferentes colectivos (Pescadores, Golondrinas, Chárter, Clubes, Restauradores, Amics de la Mar, Varadero, etc. ) podrían hacer oír su voz en las decisiones que les afectan y participar en la gestión del puerto en el que ejercen su actividad.

La gestión diaria del puerto se puede hacer directamente por el ayuntamiento o bien mediante una empresa mixta del estilo de las que gestionan algunos recursos municipales, como las aguas, etc. Del mismo modo hay que hacer notar que el ayuntamiento como administración tan sólo tiene que solicitar la cesión del dominio público a Portsib, sin tener que acudir a ningún concurso, con las ventajas que ello supone.

sábado, 10 de diciembre de 2011

El puerto de los hermanos Marx

Tal y como ocurría en la famosa película de humor, el puerto de Ciudadela se está conviertiendo en algo realmente cómico para el observador de a pie. Aparecen pantalanes; se incorporan fingers donde no estaban previstos; los pescadores se van provisionalmente a un sitio y se quedan para siempre; se ponen barcas diminutas en amarres enormes; las golondrinas vienen y van y todo sin saber quién será el que gestionará el cotarro dentro de unos meses.
Al margen de que finalmente Portsib decida o no ningunear al ayuntamiento y a las entidades y lo venda al mejor postor, las obras de ampliación prácticamente han finalizado y ahora viene la parte más interesante de todo el proceso que se inició el 30 de junio de 2006 en el Consolat de Mar en aquella famosa reunión de 8 horas.
Por de pronto tenemos la situación de todos los ilegales o alegales del puerto, que casi son mayoría. Por tales  entiendo aquellos que se apropiaron de un amarre sin pasar por las molestias de inscribirse en una lista de espera o aquellos que cambiaron de dimensiones de su barca sin autorización. En algunos casos la culpa no fue totalmente suya y si la administración hubiera hecho su trabajo no nos encontraríamos ahora con que la situación que tenemos. En muchos casos se solicitó el cambio de eslora, obteniendo la callada por respuesta, pero nadie puede negar que al final se hizo lo que a cada uno le dio la gana y así tenemos el puerto como lo tenemos. Los que se quedaron con cara de tonto fueron los que respetaron la legalidad y no cambiaron las dimensiones de su barca mientras veían a medio puerto crecer y apretar las defensas de sus vecinos.
Como consecuencia de lo anterior tenemos embarcaciones de 8 metros que siguen pagando el amarre de 5 que su armador realmente tiene autorizado, con lo que las arcas de Portsib (las de todos nosotros) sufren un importante quebranto, por suppuesto a sabiendas de sus dirigentes.
También se dice que hay incluso quien no paga ni un duro por su amarre, seguro como está de su ilegalidad y de que tarde o temprano lo van a echar de allí.
Otro caso es el de embarcaciones que han ido llegando y han sido colocadas sin pasar por la lista de espera con la excusa de que pertenecían a empresas de alquiler. De esta forma se otorgaban amarres de base contraveniendo el espíritu y la letra del Decreto de 2001 que estaba vigente hasta este año y que priorizaba a los particulares sobre las empresas a la hora de obtener un amarre de base. Pero parece que para Portsib estas cosas no tienen importancia.
Ahora se comenta que, de los 106 nuevos amarres que se crean en el interior del puerto, tan sólo 46 serán destinados a hacer correr la lista de espera de más de 500 personas que lleva 20 años congelada.
Ni siquiera van a dar salida al 10% de la lista.
¿A quién van destinados entonces la mayoría de los amarres que se crean?
Se dice que las empresas de charter van a ser unas de las grandes agraciadas en el expolio de la lista de espera y que algunas ya están pensando en ampliar esloras para ponerlas en sus nuevos amarres. Eso sería añadir el insulto a la ofensa para los que llevan 20 años sin moverse una sola plaza de la lista.
Por otro lado parece que lo que era un traslado provisional de los pescadores para acometer las obras en su parte del muelle tiene visos de convertirse en definitivo. Han ocupado dos pantalanes de los nuevos y como dicen que están muy bien allí, que allí se quedan.
A mí no me parece mal porque lo importante es que se creen amarres sin importar el que estén en uno u otro sitio.
El problema es que muchas de esas barcas están ocupando amarres de 9 metros cuando sus esloras son de 6 y 7 metros.
No tenemos tanta lámina de agua como para derrocharla en caprichos, por muy profesionales que sean los que se encariñan con un amarre mucho mayor de lo que necesitan.
Supongo que al final se impondrá la cordura y se ubicarán las barcas en lugares acordes con sus dimensiones, ya que lo contrario sería injusto y arbitrario.
Luego tenemos la eterna reordenación interior. Hace ya más de cinco años que con la excusa de la reordenación dejaron de asignarse los amarres vacíos que quedan en invierno para que pudieran ocuparse por embarcaciones que navegan en temporada baja.
De este modo muchos de los amarres de Portsib aparecen desocupados mientras un grupo nada despreciable de residentes se tienen que aguantar las ganas y guardar su barca donde pueden en invierno. Otro ingreso que lleva años perdiéndose por falta de decisión política.
El caso es que algunos de esos huecos van siendo ocupados por embarcaciones de los avispados propietarios de las empresas de alquiler del puerto. Así, como quien no quiere la cosa.
De este modo se vuelve a confirmar que para Portsib todos somos iguales, pero unos más iguales que otros.
En fin, que estamos entretenidos con nuestro puerto, pero la mejor parte, la más estrambótica y la que configurará el perfil de nuestro puerto durante decenios está a punto de llegar.
"N'hi ha per llogar-hi cadires" como decimos aquí.