Ha caído en mis manos un ejemplar de la Revista del Club Náutico de Ciutadella de este año.
Entre sus páginas nos encontramos un emotivo homenaje a Biel Genestar, uno de los presidentes más emblemáticos de la entidad.
Yo tuve la oportunidad de conocer a Biel porque estuve trabajando bajo sus órdenes como gerente interino del club con ocasión de la excedencia voluntaria del anterior gerente.
También pude colaborar con él en la organización de las I Jornadas Náuticas de Ciutadella con las que se consiguió dar a conocer las actividades que llevaba a cabo el club en el campo de la promoción de las disciplinas náuticas.
Si algo sé de Biel Genestar es que él nunca se atribuiría los méritos de otra persona y por ello me parece indignante que, en la págin 37 de dicha revista se diga textualmente:
"Genestar dejó como herencia(...)también -un hecho histórico y que ha marcado para siempre el club- haber cerrado con el Gobierno Balear la esperada concesión de los amarres para el club."
Para la Junta Directiva que sucedió a la de Biel Genestar, esta afirmación es una falsedad doblemente ofensiva porque empaña la memoria de alguien que nunca haría algo tan ruin como apropiarse de la gestión de otros y también porque desdeña los muchos meses de trabajo, reuniones y negociaciones que llevamos a cabo la gerencia y la junta directiva entre los años 2005 y 2009.
En el año 2005, cuando tomó posesión nuestra junta directiva, la concesión del club estaba próxima a expirar y recuerdo perfectamente que Portsib nos convocó a una reunión el día siguiente para comunicarnos esta situación y sus pretensiones de cara a una nueva concesión.
En ese momento Jaume Matas había presentado sus propuesta de dique exterior y ésta había sido bloqueada por el Gobierno Zapatero en el Ministerio de Medio Ambiente.
El club gestionaba en precario los amarres del Moll de la Trona. La concesión del edificio y la pasarela de madera, que debían ser renovadas, eran condicionadas por Portsib al pago de unos importes desorbitados que hubieran obligado a convertir el club en el capricho de cuatro ricachones y no en la puerta al mar que necesitaba Ciutadella.
A lo largo de interminables negociaciones finalmente conseguimos renovar la concesión para 30 años a un precio razonable incluyendo en la misma los amarres de tránsito de gran eslora delante de Casa Manolo y el Mol de la Trona y accediendo a la gestión temporal de la recién reordenada dársena de Cala'n Busquets.
Sin duda fue una negociación que garantizó el futuro del club para más de una generación sin tener que perder por ello su carácter accesible para todos y muy probablemente Biel Genestar la hubiera hecho tan bien como la hizo nuestro equipo de trabajo. Sin embargo no fue así y si algún reconocimiento se debe hacer sobre éste hecho es al esfuerzo de los nueve integrantes de la junta que tuve el honor de presidir y al personal del club y a los socios que no perdieron la confianza en nosotros durante ese difícil proceso.
PD: Tengo en mi poder la documentación y mis propias notas sobre todas las reuniones que mantuvimos para conformar la nueva concesión y tendré mucho gusto en compartirlas con quien lo desee, ya que son muy ilustrativas del funcionamiento interno de Portsib y de cómo las intrigas políticas pueden acabar con una entidad centenaria.
Esta es mi mesa del bar. Desde ella doy mi punto de vista sobre los temas más actuales del sector náutico desde Menorca. Sed bienvenidos y tomad asiento.
sábado, 13 de abril de 2019
miércoles, 16 de enero de 2019
Volvemos a abrir la Mesa del Bar
Esta semana he decidido que voy a volver a sentarme en mi mesa del bar y comentar las muchas cosas que están ocurriendo en nuestro entorno inmediato.
Tras cuatro años sin escribir porque no quería que mis escritos fueran una excusa para la inacción de nadie, vuelvo a las andadas a destapar falsedades, arbitrariedades, abusos y mentiras, que de todo ello hemos podido ver en las últimas semanas y en cantidades industriales.
Así que a quienes me quieran escuchar, les aconsejo que se pongan cómodos y se pidan algo en Mi Mesa del Bar.
Tras cuatro años sin escribir porque no quería que mis escritos fueran una excusa para la inacción de nadie, vuelvo a las andadas a destapar falsedades, arbitrariedades, abusos y mentiras, que de todo ello hemos podido ver en las últimas semanas y en cantidades industriales.
Así que a quienes me quieran escuchar, les aconsejo que se pongan cómodos y se pidan algo en Mi Mesa del Bar.
miércoles, 11 de marzo de 2015
En aras del rigor
Como lo que ha salido en prensa no tiene nada que ver con la realidad, voy a explicar lo que yo sé sobre el robo del Raixa.
Dicho robo se perpetró en la noche del viernes 6 al sábado 7 de marzo. El barco estaba fondeado en su boya de Pollensa y los ladrones necesitaron de alguna embarcación menor para llegar hasta él.
El sábado alrededor de las nueve de la mañana ya se encontraba amarrado en el pantalán 2 del puerto de Ciutadella. Los ladrones le arrancaron las pegatinas de la matrícula y el nombre y le pusieron como nombre las letras "ESPI" y una bandera ucraniana.
El barco permaneció amarrado en dicho pantalán hasta que el domingo Joan Vilafranca se dió cuenta de que había amarrado un Puma 38 en ese pantalán y que por estar mal amarrado pegaba de proa.
El lunes por la mañana recibí un mensaje de whatsapp, reenviado por Lluís Hidalgo en el que se daba cuenta del robo del barco y de sus características. Por mi parte lo subí a facebook el mismo lunes con un comentario pidiendo su difusión.
Joan Vilafranca vió ese mensaje esa misma mañana y dio parte a Puertos. Al mismo tiempo me llamó diciéndome que el barco estaba en el puerto y que Puertos habían dicho que llamarían a la Guardia Civil. Intenté llamar al armador pero no cogía el teléfono y lo mismo le había pasado a Joan Vilafranca.
Fui al pantalán rápidamente y me encontré con que el barco efectivamente estaba allí pero no había nadie en las inmediaciones vigilando por lo que llamé a la Policia Nacional, que envió dos coches patrulla en cinco minutos.
En ese momento salían los tripulantes de la embarcación de Salvamento Marítimo y uno de ellos conocía a un pariente del armador por lo que le pudieron localizarle y decirle que tenía el móvil bloqueado.
En ese momento pudimos llamarle y comunicarle lo que sabíamos tanto el patrón de la embarcación de salvamento como yo.
Estuvimos una media hora explicando la situación a la Policía Nacional y se fueron cuando llegó una pareja de Guardia Civil de paisano que se encargaron de vigilar discretamente el barco, pero no tan discretamente como para que nadie supiera que eran de la Guardia Civil. Entonces me dirigí a ellos y les comenté lo que sabía y les hice hincapié en que si se habían tomado las molestias de borrar la matrícula, cambiar la bandera y cambiar el nombre no era porque querían un pasaje gratis a Menorca sino porque querían llevarse el barco a otro país y que si conseguían los suministros necesarios podían hacerlo simplemente largando amarras y que era absolutamente necesario mantener una vigilancia permanente. Me tranquilizaron diciendo que se iban a quedar "un buen montón de horas" y me marché.
Pude hablar con el armador, Damià Jaume, que estaba claramente emocionado por la noticia y su hijo me comentó que le había dicho que estaba "más feliz que cuando lo compró".
Ahora sólo nos queda avisar a todos los armadores que tenemos en la isla a uno o varios ladrones de barcos que pueden intentar lo mismo con otra embarcación y que si alguien ve un barco con tripulantes que no son los habituales hará bien en dar la voz de alarma y avisar al armador o a la propia Guardia Civil en el 112.
Si alguien quiere comparar lo que acabo de escribir con lo que se ha publicado en la prensa, os paso el siguiente enlace.
http://menorca.info/menorca/local/2015/491329/aparece-ciutadella-velero-robado-sabado-puerto-pollen-a.html
En lo único en que se parece es en que alguien ha robado un barco.
Dicho robo se perpetró en la noche del viernes 6 al sábado 7 de marzo. El barco estaba fondeado en su boya de Pollensa y los ladrones necesitaron de alguna embarcación menor para llegar hasta él.
El sábado alrededor de las nueve de la mañana ya se encontraba amarrado en el pantalán 2 del puerto de Ciutadella. Los ladrones le arrancaron las pegatinas de la matrícula y el nombre y le pusieron como nombre las letras "ESPI" y una bandera ucraniana.
El barco permaneció amarrado en dicho pantalán hasta que el domingo Joan Vilafranca se dió cuenta de que había amarrado un Puma 38 en ese pantalán y que por estar mal amarrado pegaba de proa.
El lunes por la mañana recibí un mensaje de whatsapp, reenviado por Lluís Hidalgo en el que se daba cuenta del robo del barco y de sus características. Por mi parte lo subí a facebook el mismo lunes con un comentario pidiendo su difusión.
Joan Vilafranca vió ese mensaje esa misma mañana y dio parte a Puertos. Al mismo tiempo me llamó diciéndome que el barco estaba en el puerto y que Puertos habían dicho que llamarían a la Guardia Civil. Intenté llamar al armador pero no cogía el teléfono y lo mismo le había pasado a Joan Vilafranca.
Fui al pantalán rápidamente y me encontré con que el barco efectivamente estaba allí pero no había nadie en las inmediaciones vigilando por lo que llamé a la Policia Nacional, que envió dos coches patrulla en cinco minutos.
En ese momento salían los tripulantes de la embarcación de Salvamento Marítimo y uno de ellos conocía a un pariente del armador por lo que le pudieron localizarle y decirle que tenía el móvil bloqueado.
En ese momento pudimos llamarle y comunicarle lo que sabíamos tanto el patrón de la embarcación de salvamento como yo.
Estuvimos una media hora explicando la situación a la Policía Nacional y se fueron cuando llegó una pareja de Guardia Civil de paisano que se encargaron de vigilar discretamente el barco, pero no tan discretamente como para que nadie supiera que eran de la Guardia Civil. Entonces me dirigí a ellos y les comenté lo que sabía y les hice hincapié en que si se habían tomado las molestias de borrar la matrícula, cambiar la bandera y cambiar el nombre no era porque querían un pasaje gratis a Menorca sino porque querían llevarse el barco a otro país y que si conseguían los suministros necesarios podían hacerlo simplemente largando amarras y que era absolutamente necesario mantener una vigilancia permanente. Me tranquilizaron diciendo que se iban a quedar "un buen montón de horas" y me marché.
Pude hablar con el armador, Damià Jaume, que estaba claramente emocionado por la noticia y su hijo me comentó que le había dicho que estaba "más feliz que cuando lo compró".
Ahora sólo nos queda avisar a todos los armadores que tenemos en la isla a uno o varios ladrones de barcos que pueden intentar lo mismo con otra embarcación y que si alguien ve un barco con tripulantes que no son los habituales hará bien en dar la voz de alarma y avisar al armador o a la propia Guardia Civil en el 112.
Si alguien quiere comparar lo que acabo de escribir con lo que se ha publicado en la prensa, os paso el siguiente enlace.
http://menorca.info/menorca/local/2015/491329/aparece-ciutadella-velero-robado-sabado-puerto-pollen-a.html
En lo único en que se parece es en que alguien ha robado un barco.
jueves, 6 de noviembre de 2014
Encomienda Divina
Cuando uno se gana la vida en esto de la náutica, en
ocasiones corre el riesgo de pensar más en el corto plazo que en el largo
plazo. Ganar una cantidad importante de dinero de forma inmediata puede ser más
atractivo que asegurar un crecimiento sostenible en un horizonte de tiempo más
dilatado. Una acción rápida, un “pelotazo” fulgurante y mucho, mucho dinero
ganado con una venta relámpago de amarres o apartamentos tiene un atractivo
cegador para algunas personas.
Es entonces cuando se entra en la dinámica de lo que yo
llamo “jugar a ser Dios”.
Se sacan unos planos de una zona natural tal y como lo es
desde la Creación
y se dedica uno a trazar líneas de pantalanes, varaderos, amarres, gasolineras,
etc. en la certeza de que, de ésta forma, se mejora enormemente la labor divina
añadiendo todas las cosas imprescindibles que se le olvidaron al Creador.
Probablemente con las prisas de hacerlo todo en siete días, se le olvidaron
todas esas hermosísimas infraestructuras que embellecen y engalanan cualquier
bahía natural en la que se instalan.
Y lo curioso es que los que entran en esa dinámica realmente
se creen designados por el Altísimo para solucionar de un plumazo todos los
males que asolan a las personas y bestias terrestres y marinas. Unos males que
creen que se alivian a base de poner muertos, dragar, fondear pilones y llenar
de hormigón todo ese paisaje que alguien, por descuido, ha dejado virgen
durante tanto tiempo.
Pero todo tiene solución. Aquí te meto veintitantos
megayates; allí te ciego de hormigón una playa y la convierto en varadero; acá te
apiño un racimo de trescientos barcos y como guinda te prolongo un espigón con
una forma que me he inventado yo mismo porque los ingenieros no saben de esto
ni la mitad que yo.
Ya está. Ya hemos llenado de rayas un plano de una zona
natural. Pero ahora nos falta lo más difícil: convencer a los habitantes y
visitantes de esa zona de que lo que hemos dibujado es mucho mejor que el
paisaje natural y las pequeñas instalaciones que existen actualmente.
Para eso hay que ponerse una piel de cordero y balar
dulcemente que no se tiene ningún interés personal en todo lo que se pretende
hacer. Balar que con esas instalaciones se mejorará la vida de todos; vendrán
más turistas y más guapos; tendremos más trabajo; mejorará la gestión de los
amarres y hasta hará mejor tiempo.
Habrá incluso que hacer creer que detrás del proyecto no
existe ningún interés urbanístico, que los apartamentos que hay previsto
construir en realidad no lo están y que todo ese imperio de hormigón que se
proyecta será un remanso de paz donde los usuarios serán felices pagando unas
tarifas bajísimas porque (¿no lo hemos dicho ya?) no hay ningún interés privado
que nos mueva a proyectar todo esto, sino una encomienda divina, no lo
olvidemos.
Y de éste modo, haciendo los donativos necesarios a las
fundaciones de los partidos políticos de turno, habremos conseguido los
permisos y los dictámenes favorables de las comisiones de medio ambiente para
perpetrar a placer el crimen ecológico o paisajístico que se nos haya antojado.
Eso sí, sin ningún interés particular en ello.
domingo, 4 de mayo de 2014
Ausencias elocuentes
El pasado fin de semana se disputaron las regatas de crucero correspondientes al Campeonato de Menorca. El club organizador era el Club Náutico de Fornells, que es uno de los más modestos de la isla. Sin embargo eso no fue inconveniente para que se organizara el campeonato de una forma más que digna. Se montó una carpa con una barbacoa para los asistentes sin que se les intentara cobrar un euro por la comida o la bebida, como ocurre en otros clubes. Se instaló una pantalla en la que se proyectaron las fotos de las pruebas del mismo día. Se entregó a cada tripulante una camiseta técnica y se sortearon regalos para todas las embarcaciones participantes. Las líneas de salida estaban orientadas perfectamente con respecto al viento y se tomó en consideración la cantidad de embarcaciones y su eslora a la hora de establecer la longitud de la misma. Es muy raro ver líneas de salida tan bien montadas tanto en Levante como en Poniente.
Hay que admitir que el único punto gris fue la boya de desmarque de las dos regatas del primer día, que provocó cierta confusión en la flota al tener que tomarse por estribor.
Y en toda esta organización se apreció el compromiso de todo el club, desde los balizadores y comité hasta los vocales y el presidente. Todos arrimaban el hombro y se preocupaban de que las cosas salieran lo mejor posible. Todos pusieron de su parte.
Sin embargo, en la entrega de premios se pudo constatar que a algunos les importa un pepino que los otros clubes se esfuercen en sacar adelante un campeonato en condiciones.
En concreto se echó en falta la presencia del presidente del Club Marítimo de Mahón. Un club que presentaba una nutrida participación y uno de cuyos socios se coronaba campeón de Menorca de Cruceros. Parece que eso no es importante para su presidente. Supongo que debía estar haciendo algo mucho más importante que apoyar a una clase que ha sufrido mucho por culpa de la falta de amarres y que se está recuperando con mucho esfuerzo por parte de los armadores. Eso le da igual a su presidente. Se ve que le importa mucho más codearse con los capitostes de la Panerai y los políticos de turno. Le cuesta al de Mahón desplazarse a los otros clubes. Se pueden contar con los dedos de una mano las veces que ha acudido a una entrega de premios de otro club. ¿Soberbia o pura y simple antipatía?
Y qué decir del Club Náutico de Ciudadela. Si Mahón se dignó por lo menos a enviar un representante, Ciudadela no hizo ni siquiera ese esfuerzo y su lugar, al lado del Alcalde y del presidente del Club Náutico de Fornells estaba vacío. De nuevo deben haber muchas cosas mucho más importantes que apoyar la vela en la cabeza de los dirigentes del club de Ponent. A lo mejor deberían dedicarse a otra cosa. Claro que quizás ya se están dedicando a otra cosa.
Felicitaciones al Club Náutic de Fornells por haber dado la talla y haber hecho disfrutar de un fantástico fin de semana de regatas a más de un centenar de aficionados a la vela.
Hay que admitir que el único punto gris fue la boya de desmarque de las dos regatas del primer día, que provocó cierta confusión en la flota al tener que tomarse por estribor.
Y en toda esta organización se apreció el compromiso de todo el club, desde los balizadores y comité hasta los vocales y el presidente. Todos arrimaban el hombro y se preocupaban de que las cosas salieran lo mejor posible. Todos pusieron de su parte.
Sin embargo, en la entrega de premios se pudo constatar que a algunos les importa un pepino que los otros clubes se esfuercen en sacar adelante un campeonato en condiciones.
En concreto se echó en falta la presencia del presidente del Club Marítimo de Mahón. Un club que presentaba una nutrida participación y uno de cuyos socios se coronaba campeón de Menorca de Cruceros. Parece que eso no es importante para su presidente. Supongo que debía estar haciendo algo mucho más importante que apoyar a una clase que ha sufrido mucho por culpa de la falta de amarres y que se está recuperando con mucho esfuerzo por parte de los armadores. Eso le da igual a su presidente. Se ve que le importa mucho más codearse con los capitostes de la Panerai y los políticos de turno. Le cuesta al de Mahón desplazarse a los otros clubes. Se pueden contar con los dedos de una mano las veces que ha acudido a una entrega de premios de otro club. ¿Soberbia o pura y simple antipatía?
Y qué decir del Club Náutico de Ciudadela. Si Mahón se dignó por lo menos a enviar un representante, Ciudadela no hizo ni siquiera ese esfuerzo y su lugar, al lado del Alcalde y del presidente del Club Náutico de Fornells estaba vacío. De nuevo deben haber muchas cosas mucho más importantes que apoyar la vela en la cabeza de los dirigentes del club de Ponent. A lo mejor deberían dedicarse a otra cosa. Claro que quizás ya se están dedicando a otra cosa.
Felicitaciones al Club Náutic de Fornells por haber dado la talla y haber hecho disfrutar de un fantástico fin de semana de regatas a más de un centenar de aficionados a la vela.
jueves, 1 de mayo de 2014
La medida de las personas.
Hace un par de semanas, con ocasión de hacer un curso de
medidor, tuve la oportunidad de tomar el pulso al sentir de unos cuantos
regatistas de crucero de Cataluña. El ambiente entre regatistas y federación se
podía cortar con un cuchillo y muchos de los presentes me estuvieron refiriendo
cómo la federación catalana había intentado forzar el cambio de sistema de
rating falseando datos, amenazando y utilizando métodos poco menos que
sicilianos para lograr ese objetivo.
De nuevo polémica asociada a un cambio de sistema de rating
y de nuevo una federación trabajando al más puro estilo dictatorial en lugar de
escuchar a los regatistas y elevar sus peticiones. Se ve que la vela es un
deporte complicado en el que no se saben hacer las cosas sin chantajear, amenazar
o proscribir.
Sin embargo no es así.
Por fortuna tuve en este encuentro la ocasión de conocer a
unas personas excepcionales que dedican la mayor parte de su tiempo libre a que
los demás disfruten de nuestro deporte y que han conseguido que la vela en el
Maresme experimente un crecimiento y un auge sin precedentes. En definitiva,
que le están haciendo el trabajo a la federación catalana mientras ésta está
muy ocupada en sus vendettas y sus mamarrachadas de fobias y filias con lo del
rating.
De la conversación con éstas personas, a las que no voy a
mencionar porque todo el mundo las conoce, pude extraer una serie de
conclusiones que pueden ser interesantes para todos aquellos a los que les
importa nuestro deporte e incluso para la federación catalana.
Para multiplicar el número de participantes de la forma en
que ellos lo habían conseguido había que facilitar el acceso a los no iniciados
poniéndoselo muy pero que muy facilito.
-¿Tienes barco?
-Si
-¿Tiene velas?
-Si
-¡Pues a regatear!
Nada de exigir papeleos, certificados ni otras zarandajas.
Se crea una clase promoción amplia y flexible en la que se empiezan a bregar
todos aquellos que tienen curiosidad por la competición.
Luego los trofeos. Al mejor, al penúltimo, al más jóven, al
más viejo… al final tenían más trofeos que participantes…literalmente. Y no hay
nada que motive más a un novato que llevarse a su casa un pedacito de lata que
le recuerde cómo se lo pasó el fin de semana pasado.
Luego está la dedicación de alguien tan entregado como
ellos. Alguien que, sea delgado o más bien “panxut”, dedique horas infinitas a
mimar hasta el más mínimo detalle con la única ambición de que la gente se lo
pase bien y las cosas se hagan como se tienen que hacer. Todo eso sumado a una
buena mano izquierda y muchos años de experiencia para torear a nuestra amiga
la rata de pantalán cuando intenta sacar tajada y tenemos como resultado una
flota que crece cada fin de semana.
Realmente ese fin de semana aprendí a medir velas pero
además me llevé a casa algo mucho más importante: la verdadera medida de la
grandeza de las personas y de la mezquindad de las instituciones.
sábado, 29 de marzo de 2014
La fiebre del hormigón
Para los aficionados a la vela es evidente que todo barco
necesita un amarre. Los amarres son la base desde la que parten todas nuestras
aventuras, cruceros, regatas, excursiones de pesca, etc.
Sin embargo, conseguir amarres para favorecer el desarrollo
de la náutica de recreo no es algo que deba hacerse a toda costa.
Digo todo lo anterior porque la semana pasada surgió en
Fornells una iniciativa privada que proponía la construcción de un nuevo puerto
deportivo con un espigón de hormigón y 327 amarres.
Siempre he defendido que la iniciativa privada tiene que ser
apoyada y que cuando ésta genera puestos de trabajo y mejora infraestructuras,
debe ser bienvenida.
Pero no a toda costa.
La costa es precisamente lo que se carga esta nueva
iniciativa privada. Se carga la única playa urbana que tiene Fornells. Se carga
toda la fachada marítima del pueblo tradicional, desde el antiguo dique (que ya
no es precisamente ninguna belleza) hasta prácticamente la entrada de la bahía.
Se carga, en definitiva, toda la gracia que pueda tener Fornells como pequeña
población de pescadores con una singular oferta gastronómica y una puerta
abierta a las actividades náuticas.
Desde el punto de vista del navegante, entrar en Fornells,
con su inmensa bahía de aguas protegidas coronada por la visión del Monte Toro
al fondo y las islas del interior es impagable. Sustituir esa entrada por un
inmenso dique de hormigón que bloquee la vista del propio pueblo es algo que
supera toda necesidad que pueda haber de amarres en la costa norte.
Una necesidad de amarres que no está nada clara ya que este
verano se han quedado varios sin ocupar tanto en el mismo Fornells como en Mahón,
incluso en los peores días de agosto.
La costa norte de Menorca es una joya para los navegantes.
Recortada, agreste, exigente e impredecible, siempre supone una experiencia
inolvidable para aquellos que tienen la fortuna de surcar sus aguas. Entrar en
sus refugios naturales y pasar una noche al ancla o amarrado a una boya es un
recuerdo que hace olvidar las penalidades de una larga travesía y hasta los
precios que le han hecho pagar a uno por amarrar en alguna pirática marina.
Si nos obcecamos en un desarrollismo a ultranza y nos
cargamos esos paisajes naturales, estamos destruyendo aquello que hace
diferente a Menorca de cualquier otro lugar del mundo y sencillamente dejará de
valer la pena navegar por las aguas de ésta isla.
Por todo lo anterior creo que la iniciativa privada debe ser
apoyada…pero siempre y cuando no comercie con recursos naturales que nos
pertenecen a todos y que luego son imposibles de recuperar, enterrados para
siempre bajo miles de toneladas de hormigón.
Si entendemos esto, Menorca seguirá siendo un paraíso
cercano para la navegación deportiva y un lugar que nos regalará imágenes
imborrables y perfectas que nos acompañarán mientras vivamos.
lunes, 10 de marzo de 2014
No te digo...
Imagínese usted que es el Director General de una empresa
que se dedica a las obras públicas. Seguramente tiene usted el Consejo de
Administración de su empresa plagadito de exministros, dirigentes sindicales,
políticos de todo pelaje y calaña venidos a menos y cuyo único quehacer es
embolsarse un sueldarro escandaloso a final de mes. Bueno, en realidad toda esa
caterva de paniaguados que cobran cifras astronómicas por asistir a una
reunioncita mensual del consejo, tienen otra función no menos indignante y que
consiste en hacer que su partido o sindicato o lo que sea “vea con buenos ojos”
los proyectos de la empresa cuyo sillón calienta el honorable trasero de
nuestro expersonaje político-sindical.
A toda esta gente se la ficha por su capacidad para influir
en los partidos políticos y los sindicatos. Influir significa que si una norma
bloquea un proyecto de una empresa, se pone en marcha el calientasillas de
turno y toca las teclas que haga falta para que salga el decreto oportuno que
desbloquee la cosa. En otros casos se trata de que el sindicato de turno se
esté calladito ante un ERE, firme un convenio colectivo ventajoso para la
empresa o incluso que llegue a apaciguar a los trabajadores levantiscos ante
una situación de conflicto colectivo.
Y ese trabajo se paga. Y se paga por encima y por debajo de
la mesa.
Por debajo de la mesa existe todo un entramado de
fundaciones, que cada partido reconoce tener sin ningún tipo de vergüenza y que
se encargan de recoger discretamente los donativos de las empresas y con ellos
pagar los gastos de los diferentes partidos. Eso cuando no se hacen créditos a
los partidos durante las campañas electorales que luego son oportunamente
condonados cuando el partido de turno se ha portado como un machote en alguna
adjudicación, concesión o licitación.
Y todo esto está pasando todos los días mientras yo escribo
este artículo y mientras usted lo lee.
Y ahora alguien me dirá: ¿Y qué tiene esto que ver con la
náutica? Pues muy sencillo. Si usted fuera el director general que he mencionado
al principio y fuera consciente de los beneficios potenciales de realizar unas
prospecciones petrolíferas en el Mar Balear aunque con ellas se maten unos
cuantos cetáceos ¿azuzaría a sus mejores calientasillas para que los permisos y
los estudios de impacto ambiental fueran oportunamente lubricados?
¿Y qué decir de la costumbre, menos panameña de lo que se
cree, de adjudicar una obra (por ejemplo un dique) por un precio para luego
doblarlo o triplicarlo? Y si el precio no se puede subir por estar en el límite
legal, pues se eliminan escolleras de la ejecución y aquí no ha pasado nada.
Las infraestructuras marítimas son obras muy complejas y que
cuestan mucho dinero. Por ese y otros motivos son un campo abonado para que la
inventiva humana desarrolle el más complejo entramado de fundaciones, empresas
licitadoras fictícias, testaferros y cualquier otra herramienta humana o
societaria al servicio de la mamandurria y el expolio. Y mientras tanto nuestro
fiscal anticorrupción dedica su tiempo a hacer de abogado defensor de la
Infanta.
No te digo…
sábado, 8 de febrero de 2014
Protestar es sano
El deporte de la vela no es como los demás deportes. Para
empezar, a nadie se le ocurre inscribirse en un campeonato de Baloncesto,
Futbol o Dardos sin saber para qué
sirven las líneas que hay pintadas en el suelo; lo que significa el fuera de
juego o si puede o no tocar al contrario al quitarle el balón. En el deporte de
la vela, muchos patrones, por no hablar de tripulantes, desconocen totalmente
si está o no permitido entrar en cuña en una salida, si aún está vigente el
palo al través o quién tiene preferencia al llegar juntos a una boya. Y se
regatea y se navega sin sentir ningún remordimiento por esa ignorancia. Uno
puede estar llevando a siete u ocho nudos sus seis toneladas de fibra y quinientos
kilos de carne humana directo a un potaje de barcos y boyas del que no tiene
idea de cómo va a salir.
Y lo hace confiando en que sus dotes de tenor y la cantidad
de decibelios que es capaz de desarrollar a grito pelado le abrirán el camino
cual Moisés en el Mar Rojo y saldrá airoso y de una sola pieza del trance en el
que se ha metido.
El problema es que no siempre es así y, en ocasiones, el
infierno de Dante se queda corto ante el desastre de gritos desgarradores;
impactos y trozos de barco y de vela fuera de sitio; tripulantes apeados
involuntariamente y hasta manchas de sangre sobre las blancas cubiertas que
resultan de una alocada salida o paso de boya.
En ocasiones la causa de tanto estropicio esté en el
desconocimiento.
En otras ocasiones se trata de un fallo de cálculo.
Finalmente también tenemos aquellos casos en que nuestra
amiga la rata de pantalán, profunda conocedora de las reglas porque se las
salta cada domingo, ha tratado de sacar partido de su mayor tamaño, la potencia
de sus pulmones y la inexperiencia de sus competidores en ese lance concreto de
la regata.
Para estos casos yo considero que es necesario tener siempre
preparada la bandera de protesta, porque una protesta en su justo momento
mantiene nuestro deporte más sano y llama la atención sobre la existencia de
unas reglas que, de otro modo, pasan desapercibidas para gran parte de la
flota.
Una protesta no tiene porqué entenderse como un acto de
agresión, sino como una voluntad de clarificar una situación en la que dos
barcos creen tener la razón y, obviamente, uno de ellos no la tiene. La protesta
tiene como efecto que una situación de conflicto tenga menos probabilidades de
repetirse y, por lo tanto, mejora el ambiente de las regatas, evitando que haya
barcos que infrinjan sistemáticamente el reglamento mientras otros se limitan a
quejarse amargamente en la barra del bar poniendo de vuelta y media a los que,
a su juicio, son infractores pero que quizás no lo sean.
Conocer los mecanismos de las protestas, así como el resto
del reglamento, es una medida de higiene deportiva que contribuye a que las
regatas se parezcan más a lo que tienen que ser, en lugar de derivar en odios
irreconciliables y en injusticias sistemáticas.
Por eso invito a todos los armadores a que pidan en su club
que se organice una sesión de repaso del reglamento y se compren una bandera
roja. Repito que protestar no tiene porqué ser un acto de agresión pero
permitir las infracciones sistemáticas y los abusos de otros regatistas sí que
acaba destruyendo el buen ambiente de una competición.
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