miércoles, 11 de marzo de 2015

En aras del rigor

Como lo que ha salido en prensa no tiene nada que ver con la realidad, voy a explicar lo que yo sé sobre el robo del Raixa.
Dicho robo se perpetró en la noche del viernes 6 al sábado 7 de marzo. El barco estaba fondeado en su boya de Pollensa y los ladrones necesitaron de alguna embarcación menor para llegar hasta él.
El sábado alrededor de las nueve de la mañana ya se encontraba amarrado en el pantalán 2 del puerto de Ciutadella. Los ladrones le arrancaron las pegatinas de la matrícula y el nombre y le pusieron como nombre las letras "ESPI" y una bandera ucraniana.
El barco permaneció amarrado en dicho pantalán hasta que el domingo Joan Vilafranca se dió cuenta de que había amarrado un Puma 38 en ese pantalán y que por estar mal amarrado pegaba de proa.
El lunes por la mañana recibí un mensaje de whatsapp, reenviado por Lluís Hidalgo en el que se daba cuenta del robo del barco y de sus características. Por mi parte lo subí a facebook el mismo lunes con un comentario pidiendo su difusión.
Joan Vilafranca vió ese mensaje esa misma mañana y dio parte a Puertos. Al mismo tiempo me llamó diciéndome que el barco estaba en el puerto y que Puertos habían dicho que llamarían a la Guardia Civil. Intenté llamar al armador pero no cogía el teléfono y lo mismo le había pasado a Joan Vilafranca.
Fui al pantalán rápidamente y me encontré con que el barco efectivamente estaba allí pero no había nadie en las inmediaciones vigilando por lo que llamé a la Policia Nacional, que envió dos coches patrulla en cinco minutos.
En ese momento salían los tripulantes de la embarcación de Salvamento Marítimo y uno de ellos conocía a un pariente del armador por lo que le pudieron localizarle y decirle que tenía el móvil bloqueado.
En ese momento pudimos llamarle y comunicarle lo que sabíamos tanto el patrón de la embarcación de salvamento como yo.
Estuvimos una media hora explicando la situación a la Policía Nacional y se fueron cuando llegó una pareja de Guardia Civil de paisano que se encargaron de vigilar discretamente el barco, pero no tan discretamente como para que nadie supiera que eran de la Guardia Civil. Entonces me dirigí a ellos y les comenté lo que sabía y les hice hincapié en que si se habían tomado las molestias de borrar la matrícula, cambiar la bandera y cambiar el nombre no era porque querían un pasaje gratis a Menorca sino porque querían llevarse el barco a otro país y que si conseguían los suministros necesarios podían hacerlo simplemente largando amarras y que era absolutamente necesario mantener una vigilancia permanente. Me tranquilizaron diciendo que se iban a quedar "un buen montón de horas" y me marché.
Pude hablar con el armador, Damià Jaume, que estaba claramente emocionado por la noticia y su hijo me comentó que le había dicho que estaba "más feliz que cuando lo compró".
Ahora sólo nos queda avisar a todos los armadores que tenemos en la isla a uno o varios ladrones de barcos que pueden intentar lo mismo con otra embarcación y que si alguien ve un barco con tripulantes que no son los habituales hará bien en dar la voz de alarma y avisar al armador o a la propia Guardia Civil en el 112.
Si alguien quiere comparar lo que acabo de escribir con lo que se ha publicado en la prensa, os paso el siguiente enlace.
http://menorca.info/menorca/local/2015/491329/aparece-ciutadella-velero-robado-sabado-puerto-pollen-a.html
En lo único en que se parece es en que alguien ha robado un barco.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Encomienda Divina



Cuando uno se gana la vida en esto de la náutica, en ocasiones corre el riesgo de pensar más en el corto plazo que en el largo plazo. Ganar una cantidad importante de dinero de forma inmediata puede ser más atractivo que asegurar un crecimiento sostenible en un horizonte de tiempo más dilatado. Una acción rápida, un “pelotazo” fulgurante y mucho, mucho dinero ganado con una venta relámpago de amarres o apartamentos tiene un atractivo cegador para algunas personas.
Es entonces cuando se entra en la dinámica de lo que yo llamo “jugar a ser Dios”.
Se sacan unos planos de una zona natural tal y como lo es desde la Creación y se dedica uno a trazar líneas de pantalanes, varaderos, amarres, gasolineras, etc. en la certeza de que, de ésta forma, se mejora enormemente la labor divina añadiendo todas las cosas imprescindibles que se le olvidaron al Creador. Probablemente con las prisas de hacerlo todo en siete días, se le olvidaron todas esas hermosísimas infraestructuras que embellecen y engalanan cualquier bahía natural en la que se instalan.
Y lo curioso es que los que entran en esa dinámica realmente se creen designados por el Altísimo para solucionar de un plumazo todos los males que asolan a las personas y bestias terrestres y marinas. Unos males que creen que se alivian a base de poner muertos, dragar, fondear pilones y llenar de hormigón todo ese paisaje que alguien, por descuido, ha dejado virgen durante tanto tiempo.
Pero todo tiene solución. Aquí te meto veintitantos megayates; allí te ciego de hormigón una playa y la convierto en varadero; acá te apiño un racimo de trescientos barcos y como guinda te prolongo un espigón con una forma que me he inventado yo mismo porque los ingenieros no saben de esto ni la mitad que yo.
Ya está. Ya hemos llenado de rayas un plano de una zona natural. Pero ahora nos falta lo más difícil: convencer a los habitantes y visitantes de esa zona de que lo que hemos dibujado es mucho mejor que el paisaje natural y las pequeñas instalaciones que existen actualmente.
Para eso hay que ponerse una piel de cordero y balar dulcemente que no se tiene ningún interés personal en todo lo que se pretende hacer. Balar que con esas instalaciones se mejorará la vida de todos; vendrán más turistas y más guapos; tendremos más trabajo; mejorará la gestión de los amarres y hasta hará mejor tiempo.
Habrá incluso que hacer creer que detrás del proyecto no existe ningún interés urbanístico, que los apartamentos que hay previsto construir en realidad no lo están y que todo ese imperio de hormigón que se proyecta será un remanso de paz donde los usuarios serán felices pagando unas tarifas bajísimas porque (¿no lo hemos dicho ya?) no hay ningún interés privado que nos mueva a proyectar todo esto, sino una encomienda divina, no lo olvidemos.
Y de éste modo, haciendo los donativos necesarios a las fundaciones de los partidos políticos de turno, habremos conseguido los permisos y los dictámenes favorables de las comisiones de medio ambiente para perpetrar a placer el crimen ecológico o paisajístico que se nos haya antojado. Eso sí, sin ningún interés particular en ello.

domingo, 4 de mayo de 2014

Ausencias elocuentes

El pasado fin de semana se disputaron las regatas de crucero correspondientes al Campeonato de Menorca. El club organizador era el Club Náutico de Fornells, que es uno de los más modestos de la isla. Sin embargo eso no fue inconveniente para que se organizara el campeonato de una forma más que digna. Se montó una carpa con una barbacoa para los asistentes sin que se les intentara cobrar un euro por la comida o la bebida, como ocurre en otros clubes. Se instaló una pantalla en la que se proyectaron las fotos de las pruebas del mismo día. Se entregó a cada tripulante una camiseta técnica y se sortearon regalos para todas las embarcaciones participantes. Las líneas de salida estaban orientadas perfectamente con respecto al viento y se tomó en consideración la cantidad de embarcaciones y su eslora a la hora de establecer la longitud de la misma. Es muy raro ver líneas de salida tan bien montadas tanto en Levante como en Poniente.
Hay que admitir que el único punto gris fue la boya de desmarque de las dos regatas del primer día, que provocó cierta confusión en la flota al tener que tomarse por estribor.
Y en toda esta organización se apreció el compromiso de todo el club, desde los balizadores y comité hasta los vocales y el presidente. Todos arrimaban el hombro y se preocupaban de que las cosas salieran lo mejor posible. Todos pusieron de su parte.
Sin embargo, en la entrega de premios se pudo constatar que a algunos les importa un pepino que los otros clubes se esfuercen en sacar adelante un campeonato en condiciones.
En concreto se echó en falta la presencia del presidente del Club Marítimo de Mahón. Un club que presentaba una nutrida participación y uno de cuyos socios se coronaba campeón de Menorca de Cruceros. Parece que eso no es importante para su presidente. Supongo que debía estar haciendo algo mucho más importante que apoyar a una clase que ha sufrido mucho por culpa de la falta de amarres y que se está recuperando con mucho esfuerzo por parte de los armadores. Eso le da igual a su presidente. Se ve que le importa mucho más codearse con los capitostes de la Panerai y los políticos de turno. Le cuesta al de Mahón desplazarse a los otros clubes. Se pueden contar con los dedos de una mano las veces que ha acudido a una entrega de premios de otro club. ¿Soberbia o pura y simple antipatía?
Y qué decir del Club Náutico de Ciudadela. Si Mahón se dignó por lo menos a enviar un representante, Ciudadela no hizo ni siquiera ese esfuerzo y su lugar, al lado del Alcalde y del presidente del Club Náutico de Fornells estaba vacío. De nuevo deben haber muchas cosas mucho más importantes que apoyar la vela en la cabeza de los dirigentes del club de Ponent. A lo mejor deberían dedicarse a otra cosa. Claro que quizás ya se están dedicando a otra cosa.
Felicitaciones al Club Náutic de Fornells por haber dado la talla y haber hecho disfrutar de un fantástico fin de semana de regatas a más de un centenar de aficionados a la vela.

jueves, 1 de mayo de 2014

La medida de las personas.



Hace un par de semanas, con ocasión de hacer un curso de medidor, tuve la oportunidad de tomar el pulso al sentir de unos cuantos regatistas de crucero de Cataluña. El ambiente entre regatistas y federación se podía cortar con un cuchillo y muchos de los presentes me estuvieron refiriendo cómo la federación catalana había intentado forzar el cambio de sistema de rating falseando datos, amenazando y utilizando métodos poco menos que sicilianos para lograr ese objetivo.
De nuevo polémica asociada a un cambio de sistema de rating y de nuevo una federación trabajando al más puro estilo dictatorial en lugar de escuchar a los regatistas y elevar sus peticiones. Se ve que la vela es un deporte complicado en el que no se saben hacer las cosas sin chantajear, amenazar o proscribir.
Sin embargo no es así.
Por fortuna tuve en este encuentro la ocasión de conocer a unas personas excepcionales que dedican la mayor parte de su tiempo libre a que los demás disfruten de nuestro deporte y que han conseguido que la vela en el Maresme experimente un crecimiento y un auge sin precedentes. En definitiva, que le están haciendo el trabajo a la federación catalana mientras ésta está muy ocupada en sus vendettas y sus mamarrachadas de fobias y filias con lo del rating.
De la conversación con éstas personas, a las que no voy a mencionar porque todo el mundo las conoce, pude extraer una serie de conclusiones que pueden ser interesantes para todos aquellos a los que les importa nuestro deporte e incluso para la federación catalana.
Para multiplicar el número de participantes de la forma en que ellos lo habían conseguido había que facilitar el acceso a los no iniciados poniéndoselo muy pero que muy facilito.
-¿Tienes barco?
-Si
-¿Tiene velas?
-Si
-¡Pues a regatear!
Nada de exigir papeleos, certificados ni otras zarandajas. Se crea una clase promoción amplia y flexible en la que se empiezan a bregar todos aquellos que tienen curiosidad por la competición.
Luego los trofeos. Al mejor, al penúltimo, al más jóven, al más viejo… al final tenían más trofeos que participantes…literalmente. Y no hay nada que motive más a un novato que llevarse a su casa un pedacito de lata que le recuerde cómo se lo pasó el fin de semana pasado.
Luego está la dedicación de alguien tan entregado como ellos. Alguien que, sea delgado o más bien “panxut”, dedique horas infinitas a mimar hasta el más mínimo detalle con la única ambición de que la gente se lo pase bien y las cosas se hagan como se tienen que hacer. Todo eso sumado a una buena mano izquierda y muchos años de experiencia para torear a nuestra amiga la rata de pantalán cuando intenta sacar tajada y tenemos como resultado una flota que crece cada fin de semana.
Realmente ese fin de semana aprendí a medir velas pero además me llevé a casa algo mucho más importante: la verdadera medida de la grandeza de las personas y de la mezquindad de las instituciones.

sábado, 29 de marzo de 2014

La fiebre del hormigón



Para los aficionados a la vela es evidente que todo barco necesita un amarre. Los amarres son la base desde la que parten todas nuestras aventuras, cruceros, regatas, excursiones de pesca, etc.
Sin embargo, conseguir amarres para favorecer el desarrollo de la náutica de recreo no es algo que deba hacerse a toda costa.
Digo todo lo anterior porque la semana pasada surgió en Fornells una iniciativa privada que proponía la construcción de un nuevo puerto deportivo con un espigón de hormigón y 327 amarres.
Siempre he defendido que la iniciativa privada tiene que ser apoyada y que cuando ésta genera puestos de trabajo y mejora infraestructuras, debe ser bienvenida.
Pero no a toda costa.
La costa es precisamente lo que se carga esta nueva iniciativa privada. Se carga la única playa urbana que tiene Fornells. Se carga toda la fachada marítima del pueblo tradicional, desde el antiguo dique (que ya no es precisamente ninguna belleza) hasta prácticamente la entrada de la bahía. Se carga, en definitiva, toda la gracia que pueda tener Fornells como pequeña población de pescadores con una singular oferta gastronómica y una puerta abierta a las actividades náuticas.
Desde el punto de vista del navegante, entrar en Fornells, con su inmensa bahía de aguas protegidas coronada por la visión del Monte Toro al fondo y las islas del interior es impagable. Sustituir esa entrada por un inmenso dique de hormigón que bloquee la vista del propio pueblo es algo que supera toda necesidad que pueda haber de amarres en la costa norte.
Una necesidad de amarres que no está nada clara ya que este verano se han quedado varios sin ocupar tanto en el mismo Fornells como en Mahón, incluso en los peores días de agosto.
La costa norte de Menorca es una joya para los navegantes. Recortada, agreste, exigente e impredecible, siempre supone una experiencia inolvidable para aquellos que tienen la fortuna de surcar sus aguas. Entrar en sus refugios naturales y pasar una noche al ancla o amarrado a una boya es un recuerdo que hace olvidar las penalidades de una larga travesía y hasta los precios que le han hecho pagar a uno por amarrar en alguna pirática marina.
Si nos obcecamos en un desarrollismo a ultranza y nos cargamos esos paisajes naturales, estamos destruyendo aquello que hace diferente a Menorca de cualquier otro lugar del mundo y sencillamente dejará de valer la pena navegar por las aguas de ésta isla.
Por todo lo anterior creo que la iniciativa privada debe ser apoyada…pero siempre y cuando no comercie con recursos naturales que nos pertenecen a todos y que luego son imposibles de recuperar, enterrados para siempre bajo miles de toneladas de hormigón.
Si entendemos esto, Menorca seguirá siendo un paraíso cercano para la navegación deportiva y un lugar que nos regalará imágenes imborrables y perfectas que nos acompañarán mientras vivamos.